viernes, 7 de abril de 2017

La Patineta

Es increíble como el tiempo vuela y el año se termina. 2017 esta unos días. Hace una semana fue el cumpleaños 80 de mi papá y es sorprendente como se ve bien. Después de cenar estuvimos viendo como 1500 transparencias desde antes de que mis papas se casaran hace 54 años, y fue como un viaje en el tiempo. Muchas fotos (transparencias) de cuando era chico nunca las había visto. Lo que si es que en muchas estoy o con un perro o animal, y haciendo alguna actividad al aire libre. Es increíble como lo que me apasionaba se sigue repitiendo después de 50 años, ya con menos intensidad, pero en escencia sigue. Desde chico siempre estaba buscando retos, desde ver que tan lejos podía saltar desde la barda del jardin, o en cuantos pasos podía subir las escaleras de la terraza, o cuanta distancia me podía ir de caballito en mi bici, siempre tuve algo que me entretuviera en mis tiempos libres. Mi amigo Tony Regaert jugo un papel muy importante, ya que fue quien me enseño a manejar moto, en una Carabela Mini100, y que aunque es 4 años mayor, siempre andabamos viendo que peripecia hacíamos. Afortunadamente en mi infancia solamente me rompí una vez el cráneo, pero nunca me rompí una pierna. Eso fue un jueves 10 de agosto de 1978, cuando apenas habían terminado de pavimentar la Av. Luis Cabrera, y que por supuesto todavía no tenia un solo tope, lo que la hacia una pista perfecta para bajar en patineta. En estos años usar casco solo lo hacia en las motos, pero en una patineta no se acostumbraba. No recuerdo de donde salio la idea de bajar esa avenida, que va desde la parte alta de la colonia San Jerónimo, hasta el Periférico. Lo que si recuerdo es que mi vecino y amigo Alex Mendoza me había prestado su patineta Magnum, que era de las mejores, así que creo que también aproveche la oportunidad. Mis complices en esa ocación eran Jorge y otro amigo de Av. San Francisco que no recuerdo su nombre. A la fecha recuerdo vagamente lo que sucedio antes de la caída y continua ya en el Hospital Mocel 5 días después. Según mis amigo la caída fue porque la patineta se rompió cuando pase por una coladera en la penúltima curva antes de la "Casa Popular". Yo nunca vi la patineta rota. No me acuerdo cuantos días estuve en el hospital, creo que una semana, porque cumplí 15 años en el hospital. Ya cuando me llevaron a mis casa, lo que si me acuerdo es que me dolía la cabeza y cuando me tocaba la nuca sentía como una mega ampolla con agua. No se que medicamento me estuvieron dando, pero si me acuerdo que me sentía mal. Otra cosa que si recuerdo es que los granitos que en ese entonces tenía en la cara habían desaparecido y parecía como si se hubieran chupado hacia adentro, eso realmente me alegro, porque en ese entonces el tener acné no lo soportaba. Algo que si me dolió fue que ninguno de mis amigo de la Escuela Alexander Bain fue ni a verme al hospital ni a mi casa, los únicos que me visitaban eran mis vecinos. Creo eso me dolió más que la fractura de cráneo, compañeros con los que había convivido toda la primaria y secundaria ni siquiera me llamaron y aunque no le dije a nadie, por dentro si sentía que no eran los amigos que yo creí que eran y sentí como una traición a esa supuesta amistad de toda la vida.
Hoy en día creo que eso contribuyo a motivar que me clavara tanto en el deporte, especialmente en correr y de alguna manera lo hiciera para destacar y poder ser tema de admiración, y acentuar esa actitud competitiva y de forma negativa mi egocentrismo y egoísmo. Es increíble como el entorno influye en quien somos.
Regresando al tema del accidente, aparentemente no hubieron consecuencias que lamentar, aunque yo si creo que me afecto, primero no escucho bien con el oído izquierdo y segundo según el Dr. Jorge Luis Poo, las inyecciones con anti-cuagulantes fuernon que me contagiaron la hepatitis C, una enfermendad que en eses entonces nadie conocía.